viernes, 4 de octubre de 2019

Industria 4.0: ¿qué tecnologías están transformando las fábricas?

En 1712, Thomas Newcomen inventaba la máquina de vapor atmosférica. No fue la primera. Tampoco sería la última. Pero a menudo se usa como punto de partida de la primera Revolución Industrial.
Durante las décadas que siguieron al invento de Newcomen el mundo dejaría de ser el que era. La tecnología tomaba, poco a poco, los mandos de la industria. Hoy, tres siglos después, la misma tecnología nos ha colocado a las puertas de una cuarta revolución. Y eso que aún no hemos concluido la tercera. Así son la Industria 4.0 y las tecnologías que están transformando las fábricas.

La digitalización y conectividad de la industria

Si la máquina de vapor marca la primera Revolución Industrial, la generalización del uso de la electricidad dio paso a la segunda. La explosión de la electrónica en los años 70 del siglo XX plantó la semilla de la tercera. ¿Y a dónde nos llevará la cuarta? La definición de industria 4.0 es cambiante y difusa, pero, en líneas generales, tiene que ver con la digitalización y la conectividad de las tecnologías industriales.
“La industria 4.0 es la conjunción de diversas evoluciones tecnológicas que han transcurrido en paralelo en distintos ámbitos: IT, mecatrónica, BI, etcétera, que ahora convergen en un nuevo paradigma industrial en el que todo está interconectado: la oferta con la demanda, los medios productivos con los centros de control y trazabilidad, los sensores con los sistemas mecatrónicos…”, explica Antonio Martínez Andreo, director de operaciones de la división de mobility de Carbures, grupo industrial gaditano y uno de los nombres propios cuando se habla de industria 4.0 en España.

martes, 1 de octubre de 2019

Aspectos generales



Imagen relacionadaHoy puede decirse que está en marcha una nueva revolución, la Revolución de la Información. La materia de objeto de esta nueva revolución es la información, o sea, datos, conocimientos y programas. La Revolución de la Información tendrá consecuencias más amplias. No es la única innovación de los últimos años, pero constituye el factor común que permite y acelera todas las demás. Sobre todo en la medida que la informática transforma el tratamiento, el almacenamiento y la transmisión de la información, va a modificar el sistema de las organizaciones y de la sociedad en su conjunto. En definitiva, asistimos al nacimiento de una nueva sociedad de la información donde la gestión, la calidad y la velocidad de información se convierten en factor clave de la competitividad: como insumo para el conjunto de la industria y como servicio prestado a los consumidores finales, las tecnologías de la información y la comunicación condicionan la economía en todas sus etapas. Unido a los cambios que están produciendo la aplicación de nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, los avances de las ciencias de la vida - biotecnologías- generarán modificaciones en la productividad comparables a los citados, mediante actividades de creación e innovación en ámbitos muy competitivos de la industria y la agricultura.



Formarse para las nuevas tecnologias:



Resultado de imagen para ingeniería en robótica industrialLa transición hacia la sociedad tecnológica o de la información debe salvar uno de los impedimentos que frenan este salto cualitativo: el que los trabajadores se formen para las nuevas tecnologías. Entre los síntomas que se observan en una sociedad anquilosada se cuenta como protagonista la reticencia de sus miembros a renovar sus capacidades, sus conocimientos y sus habilidades. Está en cuestión la misma concepción de puesto de trabajo. Opciones como el autoempleo, el teletrabajo, la teleinformación, son algunas de las alternativas que empiezan a abrir la sociedad de la información. En un mundo que como el nuestro está en continua mutación, la única manera de aprovechar las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías es adaptarse a dichas transformaciones y, para ello, hay que estar dispuestos a cambiar de trabajo varias veces a lo largo de la vida. Estos cambios implican la necesidad de una formación que ha de ser continua mientras dure la actividad laboral.